Según la OMS, la inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortalidad global. Se relaciona con enfermedades crónicas como enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2, y afecta la salud mental. Provoca desequilibrios metabólicos y reduce la capacidad funcional. En conjunto, contribuye a la carga global de enfermedades y muertes, siendo un riesgo importante para la salud a nivel mundial.


